Los fallos de un primer montaje no son creativos. Se repiten, y se concentran en seis sitios.
1. No comprobar las medidas
Longitud de la tarjeta gráfica, altura del disipador, espacio para el radiador. Los fabricantes publican las tres cifras y las cajas publican sus máximos. Descubrir la incompatibilidad con todo desembalado es la forma más frustrante de perder una tarde.
2. Olvidar el conector de alimentación del procesador
Hay un conector adicional en la parte superior de la placa, separado del conector principal de 24 pines. Es fácil no verlo. El equipo no da imagen, los ventiladores giran, y el diagnóstico se va durante horas hacia la memoria o la gráfica.
3. Montar fuera de la caja... o no hacerlo
Probar el conjunto sobre la mesa antes de atornillarlo todo dentro parece un paso de más. Deja de parecerlo la primera vez que algo no arranca y tienes que desmontar el equipo entero para llegar a la pieza.
4. Confundir un fallo de fuente con uno de temperatura
Un equipo que se apaga de golpe bajo carga, sin pantalla azul y sin errores, casi nunca es un problema térmico: el sobrecalentamiento reduce frecuencias antes de apagar nada. Es el patrón típico de una fuente que dispara sus protecciones con los picos de consumo de la gráfica.
5. Dejar el perfil de memoria sin activar
La memoria arranca por defecto a una velocidad conservadora, no a la que compraste. Hay que activar el perfil en la BIOS. Mucha gente vive años con memoria funcionando por debajo de sus especificaciones sin enterarse.
6. Comprar la fuente al final y por precio
Es el componente del que depende todo lo demás y el primero que se recorta cuando el presupuesto aprieta. La lógica está invertida: es la pieza cuyo fallo se puede llevar a otras por delante.
Practica el montaje en el simulador — el orden de instalación y las incompatibilidades salen ahí sin coste.


