La confusión más extendida es tomar los vatios de la fuente como el consumo del equipo. No lo son. Una fuente de 850 W indica lo que puede entregar, no lo que el equipo pide. Un PC con esa fuente pasa la mayor parte del tiempo consumiendo una fracción de esa cifra.

Las tres variables que deciden la factura

  • El consumo real bajo tu uso. Navegar y jugar están separados por un factor grande. La media ponderada de tus horas importa más que el pico.
  • Las horas. Un equipo encendido ocho horas al día no tiene nada que ver con uno de dos, y la diferencia es lineal y despiadada.
  • Tu tarifa. Es la variable con más dispersión entre países, y la que hace que un consejo genérico no valga nada. El mismo equipo cuesta cifras muy distintas según dónde esté enchufado.

Dónde sí importa la eficiencia

En un equipo de uso moderado, subir de nivel de certificación rara vez se amortiza por el ahorro eléctrico. En uno que trabaja muchas horas — renderizado, servidores caseros, inferencia local — la cuenta cambia, porque el desperdicio se paga todos los días y encima calienta la habitación.

El calor es la parte que se olvida: toda la energía que no llega a los componentes acaba en el aire, y en verano se paga dos veces.

Calcula la cifra con tu tarifa y tus horas en vez de con una regla general.