Meta anunció el 16 de abril de 2026 una subida de precio en toda la gama Quest 3, efectiva desde el domingo 20. Es un movimiento poco habitual: el hardware de consumo baja de precio con el tiempo, no sube a mitad de vida.

Las cifras

La Quest 3S de 128 GB pasó de 300 a 350 dólares. La de 256 GB, de 400 a 450. Y la Quest 3 de 512 GB subió cien dólares de golpe, de 500 a 600.

Los accesorios oficiales mantuvieron su precio. Los visores reacondicionados, no: también subieron.

Conviene un apunte de contexto que suaviza el titular. La Quest 3 de 512 GB salió a 650 dólares en 2023 y recibió un recorte cuando llegó la 3S. Los 600 de ahora siguen estando por debajo de su precio de lanzamiento.

No es la óptica

La suposición razonable ante una subida en un visor es que algo del apartado óptico se ha encarecido: lentes pancake, paneles, el conjunto que más define la experiencia y más caro resulta de fabricar. No es el caso.

Meta fue explícita en el motivo: el aumento global del precio de componentes críticos, y en concreto los chips de memoria, está afectando a casi todas las categorías de electrónica de consumo, incluida la realidad virtual.

La misma causa que encarece tu PC

Es exactamente la misma historia que ha llevado la DDR5 a casi cinco veces su precio de hace un año. Los fabricantes de memoria están desviando capacidad de producción hacia HBM, la memoria que consumen los aceleradores de inteligencia artificial, porque el margen es mucho mayor. Todo lo que lleva DRAM dentro compite ahora por lo que queda: portátiles, móviles, consolas y visores de realidad virtual.

Un visor autónomo como la Quest lleva su propia memoria a bordo, así que estaba tan expuesto como cualquier PC. Que Meta trasladara el coste al precio final en abril de 2026, y no antes, dice más de cuánto aguantó el margen que de un cambio en el producto.

Qué hacer con esto

Si la realidad virtual que te interesa es la de PC, la subida de la Quest es un aviso más que una barrera: el mismo encarecimiento está llegando a la memoria de tu equipo, y el orden en el que compres importa más de lo normal este año.

Antes de decidir, dos comprobaciones que cuestan cero: si tu procesador y tu gráfica están equilibrados, porque la realidad virtual castiga los desequilibrios más que el juego plano, y si tu fuente aguanta lo que estás pensando montar. Y si el equipo va a estar encendido muchas horas, cuánto te va a costar en electricidad.